Te invito a pensar un poco, guiado por el ingenio y la mente inquieta de los poetas:
“En tiempos de bárbaras naciones, colgaban de las cruces los ladrones, pero ahora en el siglo de las luces, del pecho del ladrón cuelgan las cruces”. Hugo Foscolo.
Estoy bien con mi mal desde que perdí mi bien, que el mal me parece bien y el bien me parece mal. Fernán Caballero.
¿O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga: la que pega por la paga, o el que paga por pecar? Inés de la Cruz.
En la cárcel de mi pueblo como en el mundo sucede: ni debe todo el que paga, ni paga todo el que debe. Manuel Machado.
Si hago al juicio una llamada me responde el corazón, que si hay juicio no hay pasión y si no hay pasión no hay nada. Campoamor.
Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio; contigo porque me matas, sin ti porque yo me muero. Anónimo. Y algo breve para cerrar: No me digas lo que sientes, si no sientes lo que me dices. Eduardo Marquina.
Antología editada en España en la editorial Igitur. Prólogo de Eduardo Chirinos. La noche es el tamiz donde Robledo expresa sus visiones de la vida a través del poema. Expresión con libertad. Juan Carlos Acevedo Ramos* - Papel Salmón
El poeta Juan Felipe Robledo es un viejo conocido de estas páginas y de los amantes de la poesía en Caldas. Ha asistido al Encuentro de la Palabra en Riosucio, al Festival Nacional de Poesía de Manizales y a alguna versión de la Feria del Libro de la ciudad.
Nació en Medellín en el 68. Es profesor de la Universidad Javeriana en el pregrado y en el magíster de Literatura. Su salto al panorama literario lo dio al alcanzar en 1999 el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines con el libro De mañanay se ratificó como uno de los más importantes poetas jóvenes del país con su libro La música de las horascon el que obtuvo en 2001 el Premio Nacional de Poesía que concede el Ministerio de Cultura. Sus libros han sido reseñados en España y Latinoamérica, y muchos de sus poemas antologados en los títulos Nos debemos al alba(Revista de poesía Golpe de Dados. 2003), Calma después de la tormenta y otros poemas(Universidad Nacional de Colombia, colección Viernes de Poesía. 2005) y Luz en lo alto(Universidad Externado, colección Un libro por centavos. 2006), además es un profundo conocedor del Siglo de Oro y ha preparado antologías de San Juan de la Cruz, Quevedo, Góngora y Rubén Darío.
Publicado en España
Ahora tenemos una nueva antología de sus poemas editada en España en la colección “De umbral en umbral” de la editorial Igitur. Bajo el título Dibujando un mapa en la nochey con el prólogo de Eduardo Chirinos, Juan Felipe Robledo recoge sus mejores poemas publicados y algunos inéditos. Sorprende la paridad de su obra, los instantes de reflexión sobre el oficio, el tiempo y el devenir del hombre.
La noche, mágica y sensual, desconocida y abierta está en su obra para hacer de ella el tamiz donde Robledo expresa sus visiones de la vida a través del poema. Y al hablar de vida, no quiero decir que está obra es un anecdotario del autor, no. Hablo de la preocupación de Juan Felipe por expresar a través de las palabras el mundo que habita, aunque al final su trabajo lo haga escribir: “ La palabra no dice, no canta en el centro del plató”.
En el mundo convulsionado y mediático de hoy el poeta, en el centro de la torre de Babel, debe limpiar la palabras para llenarlas de un nuevo significado, uno que vuelva a nombrar “las cosas para que existan” como lo hizo el hombre primigenio, y en Dibujando un mapa en la nochecada verso de Robledo está lleno de significados. Así es su poesía sugestiva, propositiva, llena de imágenes y sin ataduras a corrientes, a subgéneros literarios. Esa libertad de expresión es la que la hace universal.
Su obra -ya reconocida en el ámbito literario colombiano-, es insular. Uno no alcanza a ubicar a Juan Felipe Robledo dentro de una generación, si es que la hay, o dentro de un grupo poético en el país. Su poesía ambientada en un inagotable acervo cultural, en la seguridad de cada palabra y en el cuidado estético que se exige como autor lo deja sólo frente a poetas que por su cronología podríamos llamar contemporáneos y esa soledad lo hace más admirable.
*Escritor.
ROBLEDO Juan Felipe. Dibujando un mapa en la noche. Ediciones Igitur. Tarragona. España. 2008. Páginas 74.
- ¿Por qué es tan difícil amar sin apegos? - Por varias razones y una de ellas es llamar amor a la posesividad y a un egoísmo camuflado. Desapego es entender que nada es de uno, que todo es prestado, que estás acá de paso. - ¿O sea que quien trasciende supera los apegos? - Claro que sí. Ir más allá de lo material y centrarse en lo espiritual es el camino de la sabiduría. Aquel que llena su alma de amor y de Dios no necesita aferrarse a las personas y las cosas. - ¿Es cierto que los apegos generan sufrimiento? - Sí, eso lo entendió muy bien Buda cuando dijo que el deseo llevaba al dolor. Jesús también decía que no había que poner el corazón en lo material y su vida es un espejo de desasimiento. - Pero no es fácil amar con libertad. - No es fácil, pero lo logras si el otro no es tu única razón de vida. Sólo amas a quien no necesitas y no encadenas.
El encuentro privado de las niñas Obama con Bo, que es la única mascota que han tenido, fue preparado como una sorpresa, y según fuentes de The Washington Post, resultó un éxito.
A las mujeres que hacen versos (buenos o malos) se les puede decir ‘poetas’ o ‘poetisas’, sin demeritarlas ni ‘pordebajearlas’ con este último vocablo.
“¿Poeta o poetisa?”. Esta pregunta aparece en el recuadro del Periódico de Casa (III-20-09), en una nota escrita por Vicky Salazar sobre la ‘poetisa’ colombiana Guiomar Cuesta Escobar. Dice: “La gente no sabe lo que significa en minusvalía y de desprecio la palabra poetisa”. Ni lo uno ni lo otro, señora. Hasta la década de los setenta del siglo pasado la Academia definía ‘poeta’ (sustantivo masculino únicamente) de la siguiente manera: “El que compone obras poéticas y está dotado de las facultades necesarias para componerlas”. Y ‘poetisa’, así: “Mujer que compone obras poéticas y está dotada de las facultades necesarias para componerlas”. Después, sin embargo, cambió, en la definición de ‘poeta’, las palabras “el que compone” por “la persona que compone”, definición en la que, lógicamente, se incluye a la mujer. La de ‘poetisa’ no fue alterada. Y en ninguna parte dice que el término sea despectivo o peyorativo. De ninguna manera. Como no lo es la voz ‘profetisa’ (“Mujer que posee el don de profecía”). La señora Salazar afirma en el recuadro antes citado que don Miguel de Unamuno llamó ‘poeta’ a Gabriela Mistral, y pidió que los malos poetas fueran calificados de ‘poetisos’. Ese día, con seguridad, don Miguel se levantó con el pie izquierdo o estaba de mal genio porque lo dejaron sin desayuno, pues olvidó que a los malos poetas, que abundaron, abundan y abundarán, se les dice ‘poetastros’. El académico Roberto Restrepo, en sus “Apuntaciones idiomáticas y correcciones de lenguaje”, le da al vocablo ‘poeta’ carácter de sustantivo común (masculino y femenino). Y anota: “Se dice y porfía que la mujer que compone obras poéticas y está dotada de la facultad necesaria para componerlas, o la que hace versos, debe llamarse ‘poetisa’, y sólo así. No pensó lo mismo Cervantes cuando usó la voz ‘poeta’ para designar también a la mujer, haciendo sustantivo común este vocablo (parecer que la misma Academia se ha negado a aceptar)”. Y esto fue escrito en la primera mitad del siglo XX. ¿Conclusión? -A las mujeres que hacen versos (buenos o malos) se les puede decir ‘poetas’ o ‘poetisas’, sin demeritarlas ni ‘pordebajearlas’ con esta última palabra
¿Puede considerarse un delito regalar literatura por Internet?
El movimiento dadaísta se preguntaba en 1916 si los gobernantes de las naciones, aquéllos que hacían la guerra y mandaban a sus gobernados al matadero, tenían la capacidad moral para decidir sobre lo que estaba bien o mal. Llevando esta idea a los tiempos actuales, cuando el sistema económico mundial se derrumba porque nuestros gobernantes se preocuparon por favorecer a los dueños del capital, en vez de al grueso de la sociedad, debemos preguntarnos lo siguiente: ¿Podemos creer en nuestros gobernantes y en las leyes que nos dictan cuando no son capaces de ofrecernos un mínimo de estabilidad? ¿Son los depositarios de la razón cuando siguen haciendo guerras y fabricando armas para el exterminio? ¿Debemos hacerles caso?
Este razonamiento viene al caso, al igual que hicieron los dadaístas en su momento, para sustentar mi proyecto teórico para la validez de los “spam” como medio de difusión cultural por Internet. Ahora, transformándome en un Marcel Duchamp supermoderno en clave literaria, como el que pone un urinario ante la mirada del público como obra de arte, bajo el título de “Fuente”, cambio los destinos en la historia de la literatura en cuanto a su percepción y difusión por medio del “spam”. Toda persona tiene el derecho de acceder a cualquier logro intelectual de sus semejantes, y la cultura, en todas sus vertientes, ha de ser libre y gratuita para aquéllos que estén ávidos de recibirla, pues nuestra obligación, como seres humanos, es superarnos como especie y aspirar a crear un mundo mejor.
Hoy, según la nueva ley, regalar literatura por Internet es una falta punible, y el escritor que así lo hace se convierte en delincuente. El “spam” de contenidos literarios, a través del cual no se busca ningún beneficio económico, sino, más bien, una difusión de la cultura y una democratización de la palabra, es considerado un delito. ¿No sería mejor que se preocuparan por ofrecer un futuro estable a sus gobernados en vez de perder el tiempo en semejantes nimiedades? ¿Dónde quedan las fronteras de la libertad?
La “literatura spam” es un medio más que valido para desarrollar el intelecto del ser humano, para apartarle de la sinrazón y acercarle a esa conciencia que se necesita para mejorar el mundo. Por medio de la palabra, en un proceso de lectura, las personas pueden limar los mecanismos mentales que le llevan al discernimiento, y así entender lo que le rodea desde otra perspectiva. Es muy simple seleccionar el mensaje no deseado para borrarlo, en vez de indignarse por recibir un correo con un contenido literario o cultural que se regala de buena fe. ¡No seamos necios! Aceptemos la promoción y difusión del pensamiento humano como algo natural, como una aportación de nuestros semejantes a esa cultura universal que estamos forjando a través del Internet: la cultura libre que nos dignificará como especie. Ahí está la capacidad de elección del receptor, de borrar o abrir el regalo que se le hace, de aceptar o evadir el esfuerzo creativo de los que aspiran alcanzar, desde una visión heideggeriana, el “ente” del “ser” por medio del “logos”.
La “literatura spam” va más allá del acto de enviar un correo a cualquier desconocido, es la oportunidad de recibir una idea, de ampliar una visión predeterminada de la realidad, un recordatorio para saber que hay alguien preocupado por hacer llegar, dentro de una conducta social de acercamiento, su esfuerzo creativo. No es la invasión de una supuesta privacidad porque su fin es compartir un logro intelectual, sin intentar provocar, desde luego, ningún perjuicio (seleccionar sin leer es muy fácil, una operación de cinco segundos para eliminar un correo inesperado). La “literatura spam” no se trata de un engaño comercial, es el fluir de la información como signo de que somos capaces de hacer algo en contra de todo lo negativo de este mundo, y así despertar, de alguna manera, la conciencia del receptor. Declarar la “literatura spam” como un delito es equivalente a hacer una hoguera de libros prohibidos bajo un régimen totalitario, pues la “literatura spam” es una derivado de la libertad de expresión, un acto que se enfrenta a la tendencia enajenadora del poder (como es la despersonalización del individuo mediante una serie de reglas que lo alejan de su condición esencial), y un medio alternativo para contrarrestar dicha dinámica enajenadora.
Edgar Morin nos dice en “Tierra-Patria”:“Todo lo que es humano regenera la esperanza al regenerar su vivir; no es la esperanza lo que hace vivir, es el vivir lo que hace la esperanza, o sería mejor decir: el vivir hace la esperanza que hace vivir”. Como humanos no podemos negarnos a esa esperanza que nos hace vivir, la de una especie que, a través del pensamiento, ha de encontrar las claves para superar su precaria realidad y encontrar su “cosmos”. La “literatura spam” es un recurso para encontrar el camino hacia el cosmos, para que tengamos presente y recordemos que la palabra es necesaria para no perder la esperanza de ser un poco mejor.
feliz, porque el Creador así lo quiere y yo,me lo tome en serio!
poeta, enamorada de Dios, de la vida, de la música, del amor y de el hombre que amo!
lo mas maravilloso: mis hijos y sus hijos!
las mariposas: refrescan el alma, los niños: son alegría, los amigos: la generosidad,
servir y hacer el bien: la paz.
vivir es lo máximo que nos dieron y la vida hay que gastársela!
PERDÓN por mi ortografía........nunca la aprendí.....es algo de dislexia, dice mi hermano medico. gracias!
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