Articulo del diario "LA PATRIA" de Manizales,Sacerdote:Efrain Castano
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No nos quitemos esta bella oportunidad de expresar la Esperanza, de unirnos a los que nos rodean y aún a los desconocidos, de sentirnos pueblo que camina y se reúne para cantar a la vida.
Apenas llevaba un día de nacido; en una sencilla casa de Bonn, junto al Rin en Alemania daba sus primeros gritos de infante el niño que nació el 16 de diciembre de 1770 y que fuera luego un genio de la música: Luigi Van Beethoven; el hombre que se consideró un instrumento de Dios para comunicar la belleza en la música y bien que cumplió este cometido.
Su infancia no fue fácil ni tampoco su juventud y qué decir de su vida adulta con la sordera que desde los veinte años le atacó trayendo como consecuencia tramos de soledad, incomprensión y dificultades; pero fue tenaz en su misión y su música es como pedazo de cielo metido en el pentagrama de la vida diaria.
Me llama la atención que naciera el día en el cual se inicia en el contexto cristiano la Novena preparatoria a la Navidad; es como si Dios hubiera querido regalarse junto a su cuna la música vibrante y genial de este gran hombre.
Porque esta es una época propicia para regalar a la vida el encanto de un ambiente bello, cálido, fraterno que no se debe dejar oscurecer por el afán comercial, la bulla parrandera y a veces hasta vulgar y de mal gusto que trae la fiesta de Navidad con el Adviento como preparación en medio del cual la Novena es parte interesante para llenar de colorido, fervor y ambiente propicio la existencia.
Es romper la rutina a veces cansina poder reunirse en familia, en comunidad, en vecindario o trabajo para orar juntos y aunar voces unas sutiles y suaves como la de los niños, las casi secas de los jóvenes y las roncas y gruesas de los adultos: todos lanzando entre sollozo de amor y cálida sonrisa de unidad el grito salido del corazón que se escucha como rompiendo los cielos: ven a nuestras almas, ven no tardes, ven que te esperamos.
En este tiempo es lógico que sintamos la alegría de la llegada de quien está lejos en razón de su trabajo o domicilio, con gusto arreglamos un caliente rincón para su venida; estamos prontos para el abrazo de acogida, la voz fuerte de saludo y el gozo del encuentro; es parte de la alegría de estas fechas de unidad y llamado a la paz.
De seguro que en nuestro “ven no tardes” nos acordamos de los secuestrados, de los encarcelados, los enfermos, de los que un día dieron un rabioso portazo y se fueron sin decir adiós, sin mirar atrás y se han perdido en el laberinto del tiempo en un silencio que duele.
Con mayor razón debemos expresar nuestro gozo con la venida del Mesías, de Jesús de Nazaret, quien no sólo trae salvación sino que es la salvación que es fuerza para sembrar luz donde hay oscuridad, perdón donde hay rencor, gozo donde hay tristeza, vida donde hay muerte, esperanza donde la niebla fría del desencanto dificulta la visión del camino.
Por eso no nos quitemos esta bella oportunidad de expresar la Esperanza, de unirnos a los que nos rodean y aún a los desconocidos, de sentirnos pueblo que camina y se reúne para cantar a la vida; reunirnos junto al pesebre desde el niño hasta el anciano, desde el fiel creyente hasta el trémulo dudoso; es una ocasión de unir voluntades, de gritar que no estamos solos, que caminamos unidos.
Época propicia para refrescar el corazón sintiendo la sencillez del zagal, pequeño pastorcito y cantar a voz alta “la nana” para el Niño, el Tutaina como resonada del tambor, el Tirulí como el sonido débil de la flauta; que sea bienvenido quien nos trae aumento de amor y unidad.



jotatrujillo dijo
Bellas palabras, amiga Lucía, que deberían extenderse, como una gran mancha de amor, durante todos lo días del año y no quedando solo en las muchas veces, vacuas palabras de estos días.
Felicidad para ti los tuyos y unamos nuestro empeño por la felicidad de todos.
Un abrazo.
17 Diciembre 2008 | 06:24 PM