Noticia muy interesante (Nuevo Dia)
Una orgía de palabras
Una celebración de la palabra, una fiesta para todos, el Festival de la Palabra reunirá en Puerto Rico a 65 escritores del mundo
“Esto es un festival para los lectores”, dice la escritora puertorriqueña Mayra Santos Febres, organizadora del evento.
Por Carmen Dolores Hernández / cdh@caribe.net
P rimero vinieron las ferias, luego los festivales. Las primeras son tan antiguas como el comercio mismo del libro (desde el siglo XV los principales editores y libreros de Europa comenzaron a reunirse en las ciudades alemanas de Francfort y Leipzig con la intención de promover su mercancía). Los festivales son tan nuevos que aún se confunden con aquéllas. Pero son otra cosa: son encuentros entre escritores y lectores. Su propósito no es vender libros ni firmar contratos sino hablar, darle vida inmediata a la que tiene la palabra sobre la página, propiciar el conocimiento de quien la ha escrito, ofrecerle al lector una orgía intelectual paralela a la que dijera Flaubert que supone la lectura: “La única manera de tolerar la existencia es perderse en la literatura, como en una orgía perpetua”.
Hay, ya, muchos en todos los continentes. La mayoría es de nuevo cuño: empezó con el siglo, aunque algunos tienen ya veinte años de existencia. Han surgido, incluso, organizaciones dedicadas a administrar tales festivales alrededor del mundo. El grupo Mapfre Hay de Gales, por ejemplo, es también responsable de los festivales de Segovia, de las Maldivas, de Nairobi, de Cartagena de Indias y de Zacatecas, en México, cuya primera convocatoria será este año. Estos eventos no les convienen sólo a los escritores sino, sobre todo, a los lectores. No se trata, como sucedía antes con los encuentros de escritores, de proporcionar un foro en que éstos puedan afirmar un compromiso de tipo político o social, a la manera de los Congresos de la Unión de Escritores Soviéticos celebrados a partir de 1934, fecha en que el primero de esos congresos estableció la política oficial del régimen de Stalin hacia las artes al dictaminar que el realismo socialista era el estilo a seguir, o como el Congreso Internacional de Escritores Antifascistas celebrado en Valencia en 1937, o como los de la UNEAC, de Cuba. La idea es más bien que se afiance la comunidad internacional de los escritores y que se amplíe a los lectores.
Puerto Rico tendrá su festival de la palabra, que se celebrará en San Juan del 5 al 9 de mayo, gracias sobre todo a la iniciativa de la escritora Mayra Santos-Febres. La convocatoria ya ha cundido y se comenta en blogs literarios de toda Hispanoamérica y en artículos de periódico en España. Sobre el sesgo que quiere imprimirle al evento comenta la escritora: “Queremos llegar con esto a una amplia comunidad de escritores y lectores, convocar gente de diferentes lugares, generaciones y puntos de vista literarios e ideológicos: fomentar una cultura de diálogo, algo muy importante para nosotros”.
Y añade: “Hubo un momento en que los festivales estaban abanderizados. Las condiciones históricas de aquel momento necesitaban darle un espacio de expresión a una manera de entender el trabajo del escritor comprometido con el fin del colonialismo, el socialismo, la justicia. Pero el escenario del siglo XXI es diferente: actualmente se lleva a cabo una revisión crítica no sólo de la derecha, que ha cometido errores terribles para la humanidad, sino de la izquierda, que también los ha cometido. Soy de la generación de escritores que cree en la necesidad de que el escritor asuma una voz crítica, profunda, comprometida con los valores de siempre, como la está asumiendo el nicaragüense Sergio Ramírez en relación con los excesos del presidente sandinista de su país, Daniel Ortega. Es necesario distanciarse de las ideologías. Por eso en este festival no queremos poner tapabocas a nadie y queremos crear el espacio para hablar de algo que no sea politiquería: de cosas más amplias y conectadas con el mundo”.
El criterio para invitar a los escritores ha sido, en primer lugar, que su obra tenga “una calidad indiscutible”. También lo ha sido que tuvieran publicaciones y premios recientes. “Esto es, al fin y al cabo, un festival para los lectores y nos interesa la presencia de una amplia comunidad de escritores, a la vez que queremos realzar el lugar de la palabra en la sociedad: fomentar una cultura de la reflexión, abrir foros posibles, darles énfasis a los medios nuevos”, dijo la escritora.
¿Quiénes vienen?
Quizás sería mejor preguntar ¿quiénes no vienen? Para empezar, TODOS los escritores de la generación de Mayra Santos quieren, al parecer, llegar a Puerto Rico. Así se lo venían manifestando desde hace unos veinte años, cuando ella misma asistió a un foro internacional de literatura joven en Málaga y conoció allí al peruano Fernando Iwasaki, al boliviano Edmundo Paz Soldán, al colombiano Santiago Gamboa y al mexicano Jorge Volpi entre muchos, muchos más. Se siguieron encontrando en foros como el de la Feria de Guadalajara, la Semana Negra de Gijón, el Festival Hay de Cartagena. La nómina de conocidos se ampliaba cada vez más, para incluir no sólo escritores sino periodistas como el español José Manuel Fajardo, además de fotógrafos de escritores como el argentino Daniel Mordzinsky. El contacto frecuente que ha tenido Mayra Santos con los escritores puertorriqueños de los Estados Unidos, además de la conciencia de que la mitad de los puertorriqueños que hay en el mundo vive en ese país, la movió a incluir a escritores de nuestra procedencia que trabajan su obra en aquellas latitudes, como Esmeralda Santiago, Ernesto Quiñonez, Willie Perdomo y Flaco Navaja, además de otros de origen latino como el dominicano Junot Díaz y el norteamericano Dan Shapiro, director literario de la “America’s Society” y editor del “Latin American Arts Review”.
Ellos, y muchos más, llegarán por fin a nuestra Isla. Ya en el Salón Literario Libroamérica, que la escritora estableció con el apoyo de la UPR, los había estado trayendo a ofrecer talleres y charlas, pero el Festival de la Palabra será un evento de mayor envergadura. Nos visitarán 65 escritores, entre ellos los españoles Rosa Montero y José Ovejero; los franceses Delphine de Vigan y Patrick de Ville; la haitiana Evelyne Trouillot; los dominicanos Rey Andújar y Aurora Arias; los cubanos Leonardo Padura y Achy Ovejas; el venezolano Gustavo Guerrero; los nicaragüenses Gioconda Belli y Sergio Ramírez; los colombianos Santiago Gamboa y Mario Mendoza; los mexicanos Carmen Boullosa, Jorge Volpi y Elmer Mendoza; el chileno Luis Sepúlveda; los argentinos Pedro Mairal y Mempo Giardinelli, los peruanos Iván Thays, Fernando Iwasaki, Mario Bellatin y Alfredo Bryce Echenique; el boliviano Edmundo Paz-Soldán; la ecuatoriana Maria Gabriela Alemán y la brasileña Adriana Lisboa. De Puerto Rico participarán más de treinta escritores y periodistas. Lo interesante es que la Isla se abrirá a la nueva y más vigente literatura.
Esa constelación de estrellas en ascenso no viene a lucirse, sino a conocerse y a hablar con los lectores en el marco de tres “pabellones” o programas concurrentes. El “pabellón de la palabra” es el central. Sus sesiones se llevarán a cabo en el Cuartel del Ballajá en el Viejo San Juan, la sede del evento. Los otros dos pabellones son el “pabellón de la palabra infantil”, que organizará charlas y talleres para maestros y bibliotecarios, y el de la “palabra interactiva y del periodismo alternativo”, que resulta particularmente novedoso. Centrado en los nuevos medios audiovisuales, ofrecerá talleres de Twitter y de Facebook. En este contexto habrá también charlas de periodistas sobre los nuevos medios, los derechos de autor y el libro electrónico. Estarán allí agentes literarios y “scouts” y se hablará de blogs y revistas electrónicas.
Cómo y con qué
El apoyo que ha recibido la directiva del Festival de la Palabra de colectivos, asociaciones, editoriales, librerías, universidades, fundaciones y revistas ha sido general. Entre ellos resulta especialmente significativo el de la Asociación de Maestros a través de su Comité del Centenario. “Los maestros son clave para la comunidad literaria”, afirma Mayra Santos. Son, definitivamente, quienes garantizan la supervivencia de la palabra escrita y su difusión. En esta convocatoria de escritores, al igual que en las anteriores, Mayra se asegurará de que los escritores lleguen a los salones de clase. “Esas visitas conforman uno de los componentes importantes del festival”.
El gobierno también ha aportado. El de la capital cedió locales como el Tapía, la Plaza Colón y el Museo de San Juan y el Instituto de Cultura ha cedido sus edificios.
Escritores y lectores
El papel del escritor ha cambiado a través de la historia. La modernidad lo consideraba un trabajador solitario cuyos libros hablaban por él, salvo excepciones como la de Víctor Hugo, figura pública e influyente políticamente, como también lo fue, entre nosotros, Luis Lloréns Torres, una de las personalidades de más prestigio público que ha tenido Puerto Rico.
El siglo XX vio la progresiva celebridad pública del escritor. Algunos encarnaron causas intelectuales, sociales o políticas como García Lorca, Sartre, Neruda, Nicolás Guillén; otros se convirtieron en figuras mediáticas como los “cuatro grandes” del Boom (Cortázar, Fuentes, García Márquez y Vargas Llosa). Estos fueron los primeros que, en Latinoamérica y como grupo, lograron salvar las fronteras nacionales y aún continentales. En el mundo globalizado en que estamos, ya hay apenas frontera que valga para el escritor, ni siquiera la del idioma. Haruki Murakami, Kiran Desai, Stieg Larsson, Paul Auster son leídos en todos sitios. El escritor, además, se ha aproximado al lector por medios que no son únicamente los de la escritura tradicional y el libro. Muchos se dan ya cuenta de que el futuro ha llegado bajo la forma de los medios electrónicos y se han aprestado a usarlos. Así se han acercado al lector como nunca antes, insertándose también en los circuitos internacionales –o globales- de la industria cultural. “El escritor tiene que repensar su lugar en el mundo a la luz de tales circunstancias”, dice Mayra Santos. También el lector, añadimos, ya no puede limitarse al libro sin tener una conciencia de la persona que lo escribió.
El que Puerto Rico sea próximamente una sede para un gran encuentro entre escritores y entre éstos y sus lectores no augura sino un futuro halagüeño para la palabra entre nosotros.
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Lucia Giraldo Hurtado dijo
Que delicia!!!!
Si Dios quiere asistire!
27 Febrero 2010 | 02:16 PM